La mafia médica: Implicaciones para el tratamiento de la diabetes mellitus (DM)


Nota:  Los comentarios presentados en esta entrevista con la Dra. Ghislaine Lanctot no aplican ni se refieren específicamente al tratamiento o el automanejo de la diabetes mellitus.  Pero sí expresan ideas o perspectivas poco publicadas o comunicadas que inspiran la reflexión sobre el sistema sociopolítico de salud en que vivimos como personas con diabetes mellitus, tipo 1, tipo 2, ó gestacional.  Los puntos de vista de la Dra. Lanctot provocan una evaluación profunda e incómoda de nuestro rol y participación en el sistema de salud prácticamente universal que impone las "reglas" del tratamiento de la diabetes mellitus.


La mafia médica es el título del libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctot su expulsión del colegio de médicos y la retirada de su licencia para ejercer medicina.  Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y la industria farmacéutica.

El libro expone, por una parte, una érronea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por este sistema médico que ha monopolizado el control de la salud pública, creando...un muy lucrativo negocio.

Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, el libro explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no sólo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un sistema sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud.  Ella propone que este sistema prácticamente global cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él.

El libro es pura artillería pesada contra todos los miedos y mentiras que destrozan la salud y la capacidad corporal y mental de autorregulación natural, volviéndonos manipulables y dependientes del sistema.

A continuación, unos extractos de la entrevista con la autora, realizada en España en 2003 por la periodista Laura Jimeno Muñoz para Discovery Salud.

Medicina significa negocio

La autora de La mafia médica acabó sus estudios de medicina en 1967, una época en la que—como ella misma confiesa—estaba convencida de que la medicina era extraordinaria y de que antes del final del siglo XX se tendría lo necesario para curar cualquier enfermedad.  Sólo que esa primera ilusión fue apagándose hasta extinguirse.

¿El negocio de la diabetes afecta el diagnóstico, tratamiento, costos y resultados?

--¿Por qué esa decepción?

Porque empecé a ver muchas cosas que me hicieron reflexionar.  Por ejemplo, que no todas las personas respondían a los maravillosos tratamientos de la medicina oficial.  Además, en aquella época entré en contacto con varios 'terapeutas suaves'—es decir, practicantes de terapias no agresivas—que no tuvieron reparo alguno en abrirme sus consultas y dejarme ver lo que hacían.  Y llegué pronto a la conclusión de que las medicinas no agresivas son más eficaces, más baratas y, encima, tienen menores efectos negativos secundarios.

--Y supongo que empezó a preguntarse por qué en la Facultad de Medicina nadie le había hablado de esas terapias alternativas no agresivas.

Así es.  Luego mi mente fue más allá y empecé a cuestionarme cómo era posible que se tratara de charlatanes a personas a las que yo misma había visto curar y por qué se las perseguía como si fueran brujos o delincuentes.  Por otra parte, como médico, yo había participado en muchos congresos internacionales—en algunos como ponente—y me di cuenta de que todas las presentaciones y ponencias que aparecen en tales eventos están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el 'comité científico' organizador del congreso.  Y ¿quién designa a ese comité científico?  Pues generalmente quien financia el evento: la industria farmacéutica.  ¡Sí!  Hoy son las multinacionales las que deciden hasta qué se enseña a los futuros médicos en las facultades y qué se publica y expone en los congresos de medicina!  El control es absoluto.

--Y eso fue clarificador para usted.

Y tanto.  Darme cuenta del control y de la manipulación a la que están sometidos los médicos—y los futuros médicos, es decir, los estudiantes de medicina—me hizo entender claramente que la medicina es, ante todo, un negocio.  La medicina está hoy controlada por los seguros—sean públicos o privados, da igual—porque en cuanto alguien tiene un seguro, pierde el control sobre el tipo de medicina al que accede.  Ya no puede elegir.  Es más, los seguros determinan incluso el precio de cada tratamiento y las terapias que se van a practicar.  Y es que si miramos detrás de las compañías de seguros o de la seguridad social...encontramos lo mismo.

--El poder económico.

Exacto.  Es el dinero quien controla totalmente la medicina.  Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero.  Y ¿cómo ganar más?  Pues haciendo que la gente esté enferma...porque las personas sanas no generan ingresos.

La estrategia consiste, en suma, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación, pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia.  Eso no es rentable, no interesa.  La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos, si es posible, toda la vida.

Un sistema de enfermedad

--Infiero que ésa es la razón de que en su libro se refiera al sistema sanitario como un 'sistema de enfermedad.'

Efectivamente.  El llamado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad.  Se practica una medicina de la enfermedad y no de la salud.  Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones.  Y que además trata sólo el síntoma y no la causa del problema.  Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se estimula para que consuma fármacos de todo tipo.
--Se supone que el sistema sanitario está al servicio de las personas.

Está al servicio de quien le saca provecho: la industria farmacéutica.  De manera oficial—puramente ilusoria—el sistema está al servicio del paciente pero, oficiosamente, en la realidad, el sistema está a las órdenes de la industria que es la que mueve los hilos y mantiene el sistema de enfermedad en su propio beneficio.  Se trata, en suma, de una auténtica mafia médica, de un sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder.

¿Influye el sistema sociopolítico de medicina en el autocuidado de diabetes mellitus, sea consciente o inconscientemente?

--Y ¿qué papel juega el médico en esa mafia?

El médico es—muchas veces de forma inconsciente, es verdad—la correa de transmisión de la gran industria.  Durante los 5 a 11 años que pasa en la Facultad de Medicina el sistema se encarga de inculcarles (a los médicos, enfermeros y Educadores en Diabetes), unos determinados conocimientos y de cerrarles los ojos a otras posibilidades.  (Por ejemplo, actualmente hay dos caminos para lograr "controlar" o intentar minimizar la glucemia elevada peligrosa: alto consumo de carbohidratos [CHO] acompañados de grandes dosis de análogos caros de insulina, o limitado consumo de CHO requeriendo pequeñas dosis seguras de esas insulinas.  Pero a los pacientes, en contadas excepciones los profesionales les informan del más lógico, por más seguro, de las dos opciones, aun en los momentos de recién diagnóstico.)

Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza en la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que debe evitar a toda costa y de que la enseñanza recibida es la única válida (y necesaria).  Además se les enseña que el médico no debe implicarse emocionalmente y que es prácticamente un 'dios' de la salud.  De ahí que incluso exista caza de brujas entre los propios profesionales de la medicina.  La medicina oficial, la 'científica,' no puede permitir que existan otras formas de curar que no sean serviles al sistema.

--El sistema, en efecto, pretende hacer creer que la única medicina válida es la llamada 'medicina científica,' la que usted aprendió y de la que ha renegado.

La medicina científica está enormemente limitada porque se basa en la física materialista de Newton: tal efecto obedece a tal causa.  Y, por ende, tal síntoma precede a tal enfermedad y requiere tal tratamiento.  Se trata de una medicina que además sólo reconoce lo que se ve, se toca o se mide y niega toda conexión entre las emociones, el pensamiento, la conciencia y el estado de salud del físico.  Y cuando se la importuna con algún problema de ese tipo le cuelga la etiqueta de 'enfermedad psicosomática' al paciente y le envía a casa tras recetarle pastillas para los nervios.

--Es decir, que a su juicio, la medicina convencional sólo se ocupa de hacer desaparecer los síntomas.

Salvo en lo que se refiere a cirugía, el reemplazo de hormonas como la insulina, los antibióticos, y algunas pocas cosas más, como los modernos medios de diagnóstico, sí.

La medicina convencional sólo se ocupa de hacer desaparecer los síntomas (lo que en la diabetes mellitus, es risiblemente fácil, porque después del diagnóstico, aunque el tratamiento inicial es ineficaz o muy deficiente para normalizar la glucemia, no hay síntomas preocupantes, aun con niveles anormales de hiperglucemia crónica).  El "tratamiento" da la impresión de "controlar" o curar pero ni controla ni cura.  Simplemente elimina la manifestación inmediata del problema en el cuerpo físico, pero el problema, tarde o temprano, resurge.

--A su juicio, pues, dan mejor resultado las llamadas medicinas "suaves" o "no agresivas."

Son una mejor opción porque tratan al paciente de forma holística y le ayudan a sanar...pero tampoco curan.  Mire, cualquiera de las llamadas medicinas alternativas constituye una buena ayuda pero son sólo eso: complementos.  Porque el verdadero médico es uno mismo.  (Se ha dicho y escrito muchas veces que es preciso que la persona que vive con DM vaya aprendiendo a ser su propio médico, capaz de autocuidarse bien y correctamente para evitar peligros iatrogénicos que los profesionales, por no vivir con DM, pueden ocasionar.)

Y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud, deja de necesitar terapeutas.  (Una función esencial del Educador en Diabetes es enseñar para educar a la persona que tiene DM a automanejar sus niveles de glucosa a la meta que él/ella elija.  Así no tendrá que depender de otras personas para determinar las dosis, la frecuencia de dosis, los alimentos ideales, etc.)  El enfermo es el único que puede curarse.  Nadie puede hacerlo en su lugar.

La autosanación es la única medicina que cura.  La cuestión es que el sistema médico trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en seres sumisos y dependientes.   En nuestras manos está, pues, romper esa esclavitud.  (El Dr. Richard K. Bernstein, que tiene DM1 desde el 1946, es buen ejemplo: él decidió ingeniar la normoglucemia, la cual ninguno de sus médicos endocrinólogos recomendaban ni consideraban posible, y eso lo logró hace 50 años.  Sigue trabajando en el consultorio diario a los 86 años de edad.)

--Y, en su opinión ¿por qué las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten?  ¿Por qué los gobiernos no acaban con este sistema de enfermedad, costosísimo por otra parte?

A ese respecto tengo tres hipótesis.  La primera es que quizás no saben que todo esto está pasando...pero eso es difícil de aceptar, porque la información está a su alcance desde hace muchos años y en los últimos 20 años son ya varias las publicaciones que han denunciado la corrupción del sistema y la conspiración existente.  La segunda hipótesis es que no pueden acabar con ello...pero también resulta difícil de creer porque los gobiernos tienen el suficiente poder.

--Y la tercera, supongo, es que no quieren acabar con el sistema.

Pues lo cierto es que, eliminadas las otras dos hipótesis, ésa parece la más plausible.  Y si un Gobierno se niega a acabar con un sistema que arruina y mata a sus ciudadanos (quienes de una forma parcialmente inconsciente, pudieran participar como cómplices en el arreglo) es porque forma parte de él, porque forma parte de la mafia.

La mafia médica


--¿Quiénes integran, a su juicio, la 'mafia médica'?

A diferentes escalas y con distintas implicaciones, por supuesto, la industria farmacéutica, las autoridades políticas, los grandes laboratorios, los hospitales, las compañías aseguradoras, las agencias del medicamento, los colegios de médicos, los propios médicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS)—el Ministerio de Sanidad de la ONU—y, por supuesto, el gobierno mundial en la sombra del dinero.

--Tenemos entendido que para usted la Organización Mundial de la Salud es 'la mafia de las mafias.'

Así es.  Esa organización está completamente controlada por el dinero.  (En 2011, la Federación Internacional de la Diabetes [IDF] recibió el 97% de su presupuesto para realizar su congreso internacional bienal de los laboratorios farmacéuticos.)  La OMS es la organización que establece, en nombre de la salud, la 'política de enfermedad' en todos los países.  Todo el mundo tiene que obedecer ciegamente las directrices de la OMS.  No hay escapatoria.  De hecho, desde 1977, con la Declaración de Alma Ata, nadie puede escapar de su control.

--¿En qué consiste esa declaración?

Se trata de una declaración que da a la OMS los medios para establecer los criterios y normas internacionales de práctica médica.  Se desposeyó así a los países de su soberanía en materia de salud para transferirla a un gobierno mundial no elegido cuyo 'ministerio de salud' es la OMS.  Desde entonces, 'derecho a la salud' significa 'derecho a la medicina.'  Así es como se han impuesto las vacunas y los medicamentos a toda la población del globo.

--Una labor que no se cuestiona.

Claro, porque ¿quién va a osar dudar de las buenas intenciones de la Organización Mundial de la Salud?  Sin embargo, hay que preguntarse quién controla a su vez esa organización a través de la ONU: eso es el poder económico.

--¿Cree que ni siquiera las organizaciones humanitarias escapan a ese control?

Por supuesto que no.  Las organizaciones humanitarias también dependen de la ONU, es decir, del dinero de las subvenciones.  Y, por tanto, sus actividades están igualmente controladas.  Organizaciones como Médicos Sin Fronteras creen que sirven altruistamente a la gente pero en realidad sirven al dinero.

--Una mafia sumamente poderosa.

Omnipotente, diría yo.  Ha eliminado toda competencia.  Hoy día a los investigadores se les 'orienta.'  Los disidentes son encarcelados, maniatados y reducidos al silencio.  A los terapeutas 'alternativos' se les tilda de locos, se les retira la licencia o se les encarcela también.  Los productos alternativos rentables han caído igualmente en manos de las multinacionales gracias a las normativas de la OMS y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio.

Las autoridades y sus medios de comunicación social se ocupan de alimentar entre la población el miedo a la enfermedad, a la vejez y a la muerte.  De hecho, la obsesión por vivir más o, simplemente, por sobrevivir, ha hecho prosperar incluso el tráfico internacional de órganos, sangre y embriones humanos.  Y en muchas clínicas de fertilización en realidad se 'fabrican' multitud de embriones que luego se almacenan para ser utilizados en cosmética, en tratamientos rejuvenecedores, etc.

Eso sin contar con que se irradian los alimentos, se modifican los genes, el agua está contaminada, el aire envenenado.  Es más, los niños reciben absurdamente hasta 35 vacunas antes de ir a la escuela.  Y así, cada miembro de la familia tiene ya su pastillita: el padre, la Viagra; la madre, el Prozac; el niño, el Ritalin.  Y todo esto ¿para qué?  Porque el resultado es conocido: los costes sanitarios suben y suben pero la gente sigue enfermando y muriendo igual.

. . . .

La mafia médica: una necesidad evolutiva


--Sin embargo, a pesar de todo, usted mantiene que la mafia médica es una necesidad evolutiva de la humanidad.  ¿Qué quiere decir con esa afirmación?

Verá.  Piense en un pez cómodamente instalado en su pecera.  Mientras tiene agua y comida todo está bien.  Pero si le empieza a faltar el alimento y el nivel del agua desciende peligrosamente, el pez decidirá saltar fuera de la pecera buscando una forma de salvarse.  Bueno, pues yo entiendo que la mafia médica nos puede empujar a dar ese salto individualmente.  Eso sí, habrá mucha gente que preferirá morir a saltar.  (El ejemplo es relevante para los que tienen DM y que prefieren inyectar grandes cantidades de insulina a disminuir su consumo de carbohidratos para requerir sólo una fracción de las dosis de insulina acostumbradas.  Eso, sin mencionar que el costo de las insulinas es alto en México y en todo el mundo, es evidencia de lo irracional e ilógico que puede ser el tratamiento de la DM en un sistema sociopolítico de enfermedad más bien que de salud.)

Por tener diabetes tipo 1 ó tipo 2 ¿nos rendimos?  ¿Aceptamos una vida innecesariamente acortada?


--Pero para dar ese salto es preciso un nivel de conciencia determinado.

Sí.  Y yo creo que se está elevando mucho y muy rápidamente.  La información que antes se ocultaba (por ejemplo, el número de gramos de carbohidratos en los alimentos recomendados a las personas [niños, adolescentes y adultos] que tienen DM ya está en las etiquetas nutricionales de los productos; los efectos glucémicos de 1 solo gramo de carbohidrato ya son conocidos con precisión; los niveles glucémicos "normales," es decir, no diabéticos está publicados en internet; más personas que viven con DM están concientes de la facilidad de reducir sus valores glucémicos al limitar el consumo de carbohidrato en su alimentación) ahora es pública: que la medicina mata personas, que los medicamentos pueden envenenarnos, etc. 

Además, el médico alemán Ryke Geerd Hamer ha demostrado que todas las enfermedades son psicosomáticas (Ojo: Nunca se ha comprobado que las causas físiológicas de la diabetes mellitus sean psicosomáticas.) y las medicinas (La insulina es hormona; técnicamente las hormonas no son medicamentos.) no agresivas ganan popularidad.

La mafia médica se desplomará como un castillo de naipes cuando un 5% de la población pierda su confianza en ella.  Basta que ese porcentaje de la población mundial sea consciente de su propia divinidad.  Entonces decidirá escapar de la esclavitud a la que le tiene sometida la mafia y el sistema actual se derrumbará.  Tan sencillo como eso.

--Y ¿en qué punto cree que estamos?

Pues no sabría cuantificarlo, pero pienso que probablemente en menos de 5 años todo el mundo se dará cuenta ya de que cuando va al médico va a un especialista de la enfermedad y no a un especialista de la salud(El Educador en Diabetes, a su elección, puede ser especialista de la enfermedad o de la salud, según su comprensión de su tarea educativa.  Puede suponer que su propósito es asegurar que la persona que vive con DM cumpla solamente con las indicaciones del médico o del médico especialista en DM.  O, puede preferir definir su tarea como el enseñar a la persona que vive con DM a comprender bien las necesidades y respuestas de su propio cuerpo para para que él o ella misma pueda tomar las decisiones que promuevan su salud y bienestar y la prevención de las complicaciones diabéticas.)

Dejar a un lado la llamada 'medicina científica' y la seguridad que propone para ir a un terapeuta es ya un paso importante.  También lo es perder el respeto y la obediencia ciega al médico.   El gran paso es decir no a la autoridad exterior y decir sí a nuestra autoridad interior.

--Y ¿qué es lo que nos impide romper con la autoridad exterior?

El miedo.  Tenemos miedo a no acudir al médico.  Pero es el miedo, por sí mismo, quien nos puede enfermar y matar.  Nos morimos de miedo.  Se nos olvida que la naturaleza humana es divina, es decir, concebida para comportarnos como dioses.  Y ¿desde cuándo los dioses tienen miedo?  Cada vez que nos comportamos de manera diferente a la de un dios nos ponemos enfermos.  Esa es la realidad.

--Y ¿qué cree que pueden hacer los medios de comunicación para contribuir a la elevación de la conciencia en esta materia?

Informar sin intentar convencer.  Decir lo que sabes y dejar a la gente hacer lo que quiera con la información.  Porque intentar convencerles sería imponer otra verdad y de nuevo estaríamos en otra guerra.  Se necesita sólo dar referencias (es decir, información verídica y educación honesta y comprensiva con respecto a la DM)

Basta decir las cosas.  Luego, la gente las escuchará si resuenan en ellos.  Y si su miedo es mayor que su amor por sí mismos dirán: 'Eso es imposible.'  ("¿Dejar mi fruta y tortilla?  ¡Jamás de los jamases!")  En cambio, si tienen abierto el corazón, escucharán y se cuestionarán sus convicciones.  Es entonces, en ese momento, cuando quieran más, cuando se les puede dar más información.


http://nuevagaia.com/667-vida_salud/la-mafia-medica-por-laura-jimeno-munoz/

(página accedida el 12 agosto 2020)

https://lamafiamedica.blogspot.com/2012/03/por-laura-jimeno-munoz-de-revista.html

(publicado 2010; página accedida el 12 agosto 2020 y el 11 noviembre 2021)




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Dr. Stan De Loach

Especialista en Diabetes
Mellitus, tipo 1

Educador en Diabetes

52 años de experiencia acompañando y capacitando a niños, adolescentes, adultos a normalizar sus niveles de glucosa en sangre, para así prevenir hiperglucemia, hipoglucemia y las demás complicaciones diabéticas

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